Te regalo mi cintura y mis labios para cuando quieras besar; te regalo mi locura y las pocas neuronas que quedan ya. Mis zapatos desteñidos, el diario en el que escribo, te doy hasta mis suspiros, pero no te vayas más. [..] Te regalo mis silencios, te regalo mi nariz, yo te doy hasta mis huesos, pero quédate aquí...

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