jueves, 9 de junio de 2011

Siempre relojeando al cielo
Desde el suelo y no arriba
Sin saber, si creer
Si esta elección de vida valdría mi fe
Si este tren, solo de ida
Me daría un lugar
Y el corazón me aturdía con eso
De que las paredes y el techo
Se van si hay libertad
Y ese drogadicto alarido
Cuando se quiebran todos los sentidos
Con una canción

Fue el que jugo todo el tiempo en mi mente
Como abogado y libero para siempre
A esta ciega razón de vivir.
De tratar de lograr,
Ser la revancha de todos aquellos
Que la pelearon al lado, de cerca o muy lejos
Y no pudieron reír sin llorar.

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